Tu correo puede ser la llave de otras cuentas: ahí llegan enlaces para restablecer contraseñas, recibos, conversaciones y avisos de seguridad. Si alguien entró, cambiar la contraseña es importante, pero quizá no sea suficiente. También hay que revisar qué dejó configurado y a quién pudo escribir en tu nombre.
En corto: entra desde un dispositivo de confianza y protege la cuenta; si no puedes entrar, usa la recuperación oficial del proveedor. Después revisa sesiones, métodos de recuperación, reenvíos y mensajes enviados. Avisa por otro canal a quienes recibieron mensajes sospechosos y protege las cuentas vinculadas a ese correo. Nunca entregues un código de acceso a alguien que se ofrezca a «recuperarlo» por ti.
Esta guía sirve para un correo personal o de trabajo, sin importar el proveedor. Los nombres de los menús cambian. Un aviso de intento de inicio de sesión, por sí solo, no demuestra que alguien haya entrado: compruébalo desde la página o aplicación oficial del servicio, escribiendo tú la dirección en el navegador. Si es una cuenta administrada por tu escuela o empresa, avisa también a su equipo responsable de tecnología; puede tener que cerrar sesiones o restaurar el acceso desde la administración.
1. Comprueba las señales sin seguir enlaces del aviso
Busca hechos concretos: mensajes en Enviados que no escribiste, alertas de accesos que no reconoces, cambios en el teléfono o correo de recuperación, reglas de reenvío desconocidas o contactos que te preguntan por un enlace extraño. Anota cuándo apareció cada señal. Una dirección de remitente parecida a la tuya también puede ser una suplantación; no saques conclusiones solo por un mensaje que otra persona te reenvía.
Entra al servicio por su app o sitio oficial, no desde un enlace de una alerta inesperada. Revisa la actividad reciente de seguridad. En Google puedes consultar los eventos de seguridad y dispositivos conectados; en una cuenta personal de Microsoft, la página de actividad reciente muestra accesos y avisos. Si identificas una actividad que no fue tuya, sigue las opciones de protección del proveedor.
Comprueba que quedó hecho: sabes qué indicio encontraste y qué cuenta está afectada. Si solo viste un aviso de intento bloqueado y no hay otra actividad extraña, continúa revisando, pero no anuncies un robo de cuenta como si estuviera confirmado.
2. Usa un dispositivo de confianza y asegura el acceso
Si sospechas que el teléfono o la computadora tienen software malicioso, deja de usarlos para cambiar contraseñas y utiliza otro dispositivo que consideres seguro. Examina y actualiza el equipo afectado antes de volver a iniciar sesión allí. Microsoft recomienda revisar el equipo antes de cambiar la contraseña de una cuenta comprometida desde él.
Si todavía puedes entrar: cambia la contraseña por una nueva y exclusiva para ese correo. Desde la sección de seguridad, revisa los dispositivos y sesiones abiertas; cierra o revoca los que no reconozcas cuando el proveedor lo permita. Comprueba que el teléfono, el correo de recuperación y los métodos de inicio de sesión siguen siendo tuyos. Cambiar la contraseña no garantiza que todas las sesiones o aplicaciones conectadas queden cerradas automáticamente.
Si ya no puedes entrar: usa solo el proceso oficial de recuperación, como la recuperación de Google o la ayuda para cuentas personales de Microsoft. Para otro proveedor, busca su centro de ayuda desde su web oficial. Si el correo pertenece a una organización, contacta a su administrador: no intentes saltarte sus controles ni entregues códigos a alguien que te llame diciendo ser soporte.
Si usaste esa misma contraseña en otros sitios, cámbiala también allí, empezando por los servicios más sensibles. Hazlo desde sus páginas oficiales. La ayuda de Google recomienda revisar también los sitios que dependen del correo comprometido para iniciar sesión o recuperar acceso.
3. Quita las puertas que pudieron quedar abiertas
Al recuperar la cuenta, revisa reenvíos automáticos, filtros o reglas, accesos delegados, aplicaciones conectadas y métodos de recuperación. Una regla puede mandar copias de tus mensajes a otra dirección o esconder avisos de seguridad sin que lo notes. Guarda primero una captura de lo desconocido si necesitas documentar el incidente; después elimínalo o revócalo desde la configuración oficial.
En Gmail, revisa las pestañas Reenvío y correo POP/IMAP, Filtros y direcciones bloqueadas y Cuentas e importación; Google explica qué buscar en sus consejos de seguridad de Gmail. En Outlook.com, comprueba Reenvío, Reglas, cuentas conectadas y respuestas automáticas; la guía de Microsoft para una cuenta comprometida indica revisar esos cambios. Si usas Microsoft 365 del trabajo, pide al administrador que compruebe reglas, reenvíos y sesiones de la cuenta.
Activa la verificación en dos pasos o un método equivalente, revisa que sus dispositivos y teléfonos sean tuyos y guarda los códigos de recuperación en un lugar protegido. Nuestra guía de verificación en dos pasos explica cómo preparar un método alternativo para no depender de un solo teléfono.
Comprueba que quedó hecho: no hay reenvíos, reglas, aplicaciones, dispositivos ni métodos de recuperación que desconozcas. Si reaparecen después de quitarlos, vuelve a contactar al proveedor o administrador y considera que el acceso aún no está controlado.
4. Averigua qué salió de tu cuenta y avisa a quien corresponda
Revisa Enviados, Papelera o Eliminados, mensajes programados y alertas de seguridad. Busca solicitudes de dinero, enlaces, archivos o cambios de instrucciones que no hiciste tú. No borres las pruebas antes de anotar fechas, destinatarios y lo que observaste. Tampoco des por hecho que la ausencia de mensajes en Enviados significa que no ocurrió nada: alguien pudo eliminarlos o usar otra forma de acceso.
Si tus contactos recibieron algo sospechoso, avísales por un canal que controles: llamada, mensaje desde una cuenta segura o conversación en persona. Pídeles que no abran enlaces ni archivos y que no envíen dinero ni códigos basándose en esos mensajes. La FTC recomienda avisar a los contactos cuando una cuenta ha sido comprometida. No hace falta difundir públicamente el contenido privado del buzón para alertarlos.
Si hubo una transferencia, compra o cargo que no reconoces, contacta de inmediato al banco o servicio de pago mediante un número o sitio que ya conozcas. Si el correo contenía datos de otras personas, documentos sensibles o información de trabajo, registra qué pudo quedar expuesto y busca ayuda adecuada a tu situación y lugar. Recuperar la contraseña no deshace mensajes enviados ni elimina copias que alguien haya obtenido.
5. Protege las demás cuentas que dependen de ese correo
Haz una lista corta de servicios importantes que usan esa dirección para entrar o restablecer contraseñas: banca, compras, redes sociales, almacenamiento, servicios públicos, juegos o herramientas de trabajo. Revisa sus avisos de acceso y cambios recientes. Cambia primero las contraseñas repetidas y las de cuentas donde notes actividad desconocida; cierra sesiones ajenas y corrige los métodos de recuperación.
Si todavía no recuperaste el correo, no esperes para avisar a los servicios más sensibles de que la dirección de recuperación podría estar bajo control de otra persona. Sigue sus procesos oficiales para protegerlos. Evita responder a supuestos técnicos que llegan por mensajes privados o anuncios de «recuperación garantizada».
Cuando la cuenta vuelva a estar estable, confirma que puedes recibir mensajes, que los avisos de seguridad llegan a tus medios de recuperación y que no aparecen nuevas reglas o accesos desconocidos. Vuelve a revisar la actividad durante los días siguientes. Si no puedes recuperar la cuenta, conserva un registro de los intentos y continúa con el soporte oficial del proveedor; no crees una cuenta nueva para dar el incidente por cerrado sin proteger antes los servicios vinculados.
Checklist de respuesta
Cómo elaboramos esta guía: organizamos las indicaciones de Google para cuentas comprometidas, la ayuda de Microsoft para cuentas personales, las recomendaciones de Microsoft 365 para administradores y la guía de la FTC. Los menús y métodos de recuperación pueden cambiar y dependen del proveedor. Revisión editorial: 21 de octubre de 2026.